Nos encontramos ante una colección llamada Fábulas y
leyendas que contiene fábulas de Esopo, Samaniego, Iriarte y La Fontaine.
Se encuentra dividida en tomos con tres fábulas o leyendas en cada uno. El tomo
elegido para leer contiene “El pastor y el lobo”, “La liebre y la tortuga”,
ambos de Esopo, y “El ratón de campo y el ratón de ciudad”, de F. Mª Samaniego.
Las fábulas de Esopo datan del S VII- VI a C, y las de
Samaniego de 1.871-1.874, por lo que son de épocas muy alejadas, aunque ambas
tienen en común que han sufrido muchas adaptaciones y cambios a lo largo de los
años. La fábula es un relato breve, protagonizado por animales caracterizados
como humanos, a los que les ocurren cosas, y del que se saca una moraleja o
aprendizaje.
Son de género narrativo, de origen folclórico.
Las tres fábulas las conocía con anterioridad, ya que en mi
infancia lo que más me gustaba leer eran fábulas, y por eso las elegí para esta
lectura. Voy a realizar un comentario de cada una de las tres por separado:
El pastor y el lobo cuenta la historia de un pastor
bromista que trataba de asustar a los demás pastores con la visita inventada
del lobo. El cambio que noto con respecto a la historia que conocía, es que, en
este caso, nos cuenta que el lobo se ha hecho vegetariano y ha decidido cambiar
de vida, frente a la historia que conocía en la que el lobo finalmente aparece
y se come a las ovejas. Esta, ayuda a “eliminar” los estereotipos de que el
lobo siempre es el malo, por lo que me ha resultado interesante.
La liebre y la tortuga cuenta la historia de una
vanidosa liebre que reta a una tortuga a una carrera para reírse de ella, pero
que acaba finalmente perdiendo la carrera por entretenerse demasiado estando
segura de que era más rápida. Puedo identificar dos moralejas que nos transmite,
la primera es que nunca debes reírte de los demás porque los haces sentir mal y
además puedes salir perdiendo; y la segunda es que es mejor hacer las cosas
despacito y sin detenerse que muy rápido y mal.
El ratón de campo y el ratón de ciudad nos cuenta la
historia de un ratoncito de campo que se va a visitar a su primo en la ciudad.
Allí descubre los grandes festines que se pueden pegar colándose por las
alcantarillas. Pero al poco tiempo, aturdido y agobiado con los ruidos y la
cantidad de la gente de la ciudad decidió volver al pueblo y llevarse a su
primo con él, viviendo así tranquilamente en el pueblo. La moraleja que se saca
es que es mejor una vida tranquila, aunque no tengas grandes lujos, que todos
los lujos del mundo con tantos peligros y agobios.
Me han parecido muy interesantes las tres fábulas, y me
parecen buenas para tratarlas con los niños ya sea en casa o en el aula, ya que
nos generan aprendizajes útiles e importantes.

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