Para realizar esta lectura, he leído 9 versiones de las múltiples
que existen sobre la historia de Caperucita Roja. Las comentaré una a una para
poder así compararlas.
La primera versión, es la versión
popular de la Francia del SXVIII. Al leerla, nos damos cuenta de que es más
macabra que la que conocemos en la actualidad, personalmente me parece demasiado
violenta teniendo en cuenta el público al que se enfoca. Pero en general mantiene
la esencia de la historia, una niña buena, una abuela a la que visitar, y un
lobo malo.
Nos encontramos con la segunda
versión, de Charles Perrault. Esta versión si es la que recuerdo al pensar en
este cuento. Sigue la estructura tradicional, manteniendo a los personajes en
los papeles comunes. Podríamos destacar como novedad, que añade una moraleja al
final, en la que se centra en demonizar la figura del lobo.
En la tercera versión, llegamos a
los hermanos Grimm. Estos nos cuentan una historia que, aunque mantiene la
misma estructura es mucho más detallada que las anteriores, y aparece la figura
del cazador a rescatar a caperucita y a su abuela de la barriga del lobo.
Además, aparece una novedad, una segunda historia en la que el lobo vuelve a
intentar engañar a caperucita, pero son ellas dos quienes le engañan a él.
Seguimos con la cuarta versión,
de Gianni Rodari. Esta es una versión muy distinta a todas las que hemos visto
hasta ahora. Esta se cuenta a través de una conversación entre un abuelo y su
nieto, y sin darnos nada detallado, ni llegar al final de la historia siquiera.
Esto solo lo comprenderíamos una vez ya conocemos la historia completa.
Llegamos a la quinta versión, de
Roald Dahl. Esta versión, en principio, nos puede parecer que es igual que las
anteriores, salvo por el detalle de que esta rima, y está escrita en verso. A
medida que la historia avanza, los acontecimientos dan un giro cuando
caperucita se saca un revólver y mata al lobo, dejando así un final distinto a
los anteriores.
Nuestra sexta versión es de J.F.
Garner. Hasta el momento, esta es la versión más distinta. Desde el estado de
salud de la abuela, hasta quién es el personaje que muere, pasando por los
tentempiés que llevaba caperucita, todo es diferente. La niña en esta versión
desempeña un papel muy reivindicativo y rompe con todos los roles que habían
desempeñado los personajes anteriormente.
La séptima versión es de Luis
María Pescetti. En esta versión, encontramos algo que no hemos visto
anteriormente. Sin embargo, la historia es la misma exactamente. La diferencia
que encontramos aparece en la forma de ilustrarla. En las ilustraciones podemos
observar cómo se imagina el papá la historia que está contando, y cómo se lo
imagina el niño, quien introduce elementos nuevos como la pizza al imaginar la
comida que le lleva caperucita a su abuela, o un superhéroe al imaginar al
cazador que las salva.
Como octava versión encontramos la
de Marjolaine Leray. Esta versión nos vuelve a sorprender de nuevo. En ella
apenas hay texto ni personajes, no hay argumento ni detalles. Solo están la
niña y el lobo en una sala blanca. Aquí no hay mamá, ni abuela, ni boque ni
cazador. Y esta vez es caperucita quien engaña al lobo, haciendo que se ahogue con
un caramelo que ella misma le da.
Llegando al final, encontramos la
novena versión, de Arciniega, que de nuevo, nos vuelve a sorprender. En ella
nos da una versión completamente diferente de por qué el lobo se comió a la
abuelita. En esta historia, nuestro lobo está enamorado de la perversa
caperucita y es ella misma quien le ordena comerse a su abuela, para
posteriormente dejarle tirado ante la policía.
Para finalizar esta reflexión
sobre el cuento tradicional de Caperucita, he realizado la lectura del artículo
“Eterna Caperucita. La renovación del imaginario colectivo.” Escrito por Teresa
Colomer. En él, la escritora nos habla de los distintos cambios que ha sufrido
la historia con el paso del tiempo.
Una de las ideas que nombra la autora es el hecho de que se
están retirando algunos cuentos populares de los centros escolares, por el trasfondo
retrógrado que tienen, lo cual considero que es cierto y que a pesar de que
debemos valorar nuestras obras tradicionales, hay que tener en cuenta que
muchas veces son el foco de aprendizaje de las conductas de los más pequeños, y
debemos tener cuidado con qué ven en ellas.
Otra idea destacable es el rechazo que hace de la concepción
machista de este cuento, ya que no considera que la niña sea débil ante el lobo
por mujer sino por pequeña y débil ante un animal feroz.
Para finalizar, recalco que esta autora nos da el origen del
cuento de caperucita. La historia proviene de las leyendas pastorales creadas
para meter miedo a los más pequeños de los peligros que tenían los bosques y
evitar así que frecuentaran esos lugares.
A modo
resumen de esta lectura, realizaré un análisis general sobre las versiones
leídas. La versión que más me ha gustado es la sexta, la de J.F. Garner, por el
papel reivindicativo que tiene caperucita en ella. Frente a esta la que menos me
ha gustado, la primera, la versión popular francesa del SVIII, ya que me resulta
la más macabra y violenta.

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